La Imagen

Nuestra Señora de San Lorenzo en el traslado extraordinario tras su última restauración (30 de agosto de 2015)

La Imagen de María Santísima de San Lorenzo responde al modelo de Virgen Theotokos (Madre de Dios o “la que dio a luz a Dios”). Modelo iconográfico bizantino que derivará en el Románico al de Maiestas Marieae y gozará de gran expansión durante toda la Edad Media, variando las características evolutivas dentro del respectivo estilo y de cada comarca donde se encontraban los talleres escultóricos.

Iconográficamente se la data como de la segunda mitad del siglo XIV. Representación sedente de María, con su Hijo en el regazo, como una Virgen de la Sede. Aparece vestida con túnica azul, cinturón entre el pecho y el vientre, que se muestra ligeramente abultado, como madre, y manto encarnado-rosa (colores posteriores a la imagen), y zapato negro en punta. Aparece coronada con una presea tallada en la misma imagen, que consta de un aro sin decoración alguna rematado por cuatro florones. La corona posee un carácter emblemático, en este caso relacionado con los atributos reales, ya que se quiere vestir a la Virgen, y en ocasiones también al Niño, de este carácter real, de majestad, como reyes de toda la creación.

Nuestra Señora de San Lorenzo portando sus atributos (Corona de la Coronación Pontificia, Medalla de diamantes de la Ciudad de Valladolid, ramo de oro y pedrería y Bastón de Alcaldesa Honoraria)

La Imagen del Niño abandona la frontalidad así como el hieratismo. De este modo María ya no es en si sólo el trono de Dios, sino su portadora y entrega para su adoración, Hay un deseo de mayor naturalismo, intentando dotar a cada imagen de los rasgos propios de sus respectivas edades. Encontramos un comienzo de acercamiento y muestra de la relación materno-filial entre Madre e Hijo, poniendo el Niño su mano sobre el pecho, o según otras versiones, sobre el corazón de María, lo que adelantaría sobremanera la consideración o el culto al Corazón de María, e incluso, podría reflejar la confianza del Niño en la Madre y señalando su corazón obtendríamos cuantas gracias que por intercesión de Ella le pidiéramos.

En la otra mano, la izquierda, sostiene el Niño un libro, uno de los atributos característicos de la escultura mariana gótica de la Virgen con el Niño. Esel libro de la Vida, la Sagrada Escritura, el Evangelio, lo que el cristiano debe conocer para salvarse. Se puede relacionar también con el libro de los Siete Sellos, alusivo a la segunda venida apocalíptica.

La Virgen sostiene en la mano derecha una manzana, como la nueva Eva, que ofrece el fruto de la Salvación.

Está sentada en un trono decorado con arcos apuntados (añadido en gran parte en la restauración de 1956)

     Tanto la Virgen como el Niño lucen las coronas de oro y plata que recibieron en su Coronación. Nuestra Señora ostenta la medalla de la ciudad y sobre su brazo, ceñido por un bracelete votivo de oro, se apoya el bastón de Alcaldesa Perpetua junto a un ramo de oro y pedrería ofrecido por los fieles y la Hermandad.

Nuestra Señora de San Lorenzo el día de su Coronación Pontificia (21 de octubre de 1917)

Durante muchos siglos, Nuestra Señora de San Lorenzo ha sido venerada por los vallisoletanos con una apariencia muy diferente a como la contemplamos hoy en día. La piedad popular ha ido obsequiando a la Virgen con multitud de mantos, tocas, sayas y mantolines con que la sagrada imagen fue ataviada hasta el año 1956, cuando fue restaurada por el profesor Antonio Vaquero, quien talló la espalda de la virgen (hasta entonces carecía de ella). Desde entonces, la Virgen es contemplada tal y como fue esculpida por su autor.

Nuestra Señora antes de la restauración de 1956

Sin embargo, y por fortuna, se ha rescatado el uso de los mantos en las salidas a la calle de la Patrona, siendo en el año 2013, concretamente en la procesión extraordinaria celebrada con motivo del Año de la Fe, cuando la Virgen volvió a lucir el manto de la Coronación Canónica. A partir de ese momento, la imagen siempre ha procesionado en sus salidas ordinarias (8 de septiembre) y extraordinarias (Año de la Misericordia y Centenario de su Coronación Canónica) con esta iconografía que permite aunar la visión de la talla original y el uso de estas valiosas piezas textiles con las que la devoción vallisoletana ha obsequiado a su Patrona y Alcadesa.

Procesión Extraordinaria con motivo del Año de la Fe (12 de mayo de 2013)