Leyenda

De Consuegra a Vallisoletvm

Grabado antiguo de la villa de Consuegra (Toledo)

Como la gran mayoría de las patronas de España, los orígenes de la devoción a la Virgen de San Lorenzo están envueltos en un aura de misterio y leyenda, transmitida de generación en generación y que ha sido fundamental en la consolidación de su devoción por parte del pueblo vallisoletano.

Para su llegada a Valladolid, hemos de recurrir a las tradiciones recogidas por distintos autores en sus obras. Intentaremos desentramar todo ello acudiendo a los autores locales, con especial referencia a Manuel Canesi, y a quien fue párroco de San Lorenzo D. David Sánchez.

Es un dato asumido en la leyenda de la Imagen que fue traída desde el municipio toledano de Consuegra para librarla de la profanación. Bien, hemos de remontarnos al siglo VIII momento en que comienza la ocupación musulmana de la península. La villa de Consuegra fue ocupada en dos ocasiones, la primera en el año 712, siendo rescatada por Alfonso VI en 1085, siendo ocupada posteriormente por los almorávides en 1091, es en esta segunda ocupación cuando se puede fechar la traslación de la imagen.

Como suele ocurrir en muchos casos, la imagen  gozando de gran devoción y estima de sus feligreses, viendo estos que la invasión está cercana y ante el temor a su profanación, se decide ocultarla. Una noche de aquel año de 1091, el sacerdote de Consuegra, del que no se da nombre alguno, toma la imagen y marcha de la localidad. Llegado al entonces no muy grande poblado de Valladolid oculta la imagen en una cueva existente en la margen izquierda del río Pisuerga (Canesi sitúa esta cueva “en aquella parte que corre entre el Puente Mayor y la Huerta que llaman de Justo, cerca del templo en que hoy es adorada de los Católicos”), y suplica a la Virgen, antes de despedirse de Ella por última vez, que este lugar elegido para Ella sea para su protección. La Virgen concedió este ruego.

Un milagroso hallazgo

Pasan los años, los siglos, y se pierde todo rastro de la imagen. Pero, considerando que ya es tiempo que vuelva a ser venerada, se aparecerá a un pastor. Este oficio de pastor, es un aspecto frecuente en estos hallazgos, después de todo, son los pastores los primeros que reciben aviso y adoran al recién nacido en aquel portal de Belén. Así pues, una noche, se encuentra un pastor a orillas del Pisuerga cuidando de sus ovejas y se le aparece la Señora.

“[…] y es tradición que fue aparecida a un inocente pastor, que divertido en apacentar su ganado en la Plaza o llanura que está a la vista del Espolón nuevo, frente del Colegio de San Gabriel de Religiosos Agustinos se le apareció una noche rodeada de resplandores y asistida de multitud de Angelicos coros […]”.

Canesi, que es quien recoge esta tradición de la aparición, no conoce el momento exacto del suceso. No encontramos noticias de un diálogo entre la Señora y el pastor (del que no se conoce su nombre), pero podemos suponer las dudas que le asaltarían ¿cómo se iba a presentar ante las autoridades de la villa y decirles que había visto a una señora coronada con coros angélicos que adoraban a su pequeño Hijo? Hasta otras tres ocasiones, según la versión de la leyenda ofrecida por Canesi, tendrá esta visión. Comprendiendo que es voluntad de la Señora, y que se sirve de él como mensajero para su invención, acude finalmente a las autoridades, quienes  prontamente se ponen en camino, y allí en la cueva encuentran la imagen de María Santísima tal cual fue depositada por el sacerdote.

Grabado que representa a Nuestra Señora en el “Portillo de los Aguadores”

Toman la imagen recién hallada y la trasladan a una puerta de la cerca del poblado. En aquel momento, se trataba de una cerca de aproximadamente 2.200 pasos de extensión que contaba con ocho puertas, en una de las cuales se colocó la Imagen hallada, tomando el nombre de Puerta de Santa María, aquella por la que bajaban los aguadores al río, por lo que también era conocida como Puerta de los Aguadores, y de este oficio tomó su primer nombre la imagen encontrada. Allí se la encomendaba la protección del poblado y se atribuyeron prodigios por su intercesión, su fama hizo acrecentar la devoción de la Venerada Imagen, por lo que se toma la decisión de trasladarla a la vecina ermita de San Llorente.

Del Pisuerga a San Llorente

Según la tradición, este traslado al que hemos hecho referencia, desde la Puerta de Nuestra Señora a la ermita de San Llorente, fue en tiempos de María de Molina en 1250.

El mencionado Canesi afirma que en el reinado de Juan I, y concretamente por los años de 1385 ya se veneraba en la ermita de San Lorenzo. Esta construcción era un edificio pequeño, labrado en madera rasa, que perduró aproximadamente hasta 1485, año en el que a expensas de Pedro Niño, por devoción a la Imagen de Nuestra Señora de San Lorenzo y en acción de gracias por el milagro que obra en su hija doña Yomar, es derruida para levantar una iglesia nueva desde sus cimientos.

El 19 de mayo de 1509, terminado ya el templo, Pedro Niño solicita tomar posesión del patronazgo de la capilla mayor de dicho templo, lo que suponía tener en ella su enterramiento.

Iglesia de San Lorenzo. Plano de Ventura Seco (1738)